INMUNOPATOLOGÍA.
La
respuesta inmunitaria a los virus puede causar daño al huésped por:
a) FORMACIÓN DE INMUNOCOMPLEJOS
(IC). Los IC
pueden aparecer en los líquidos corporales o en la superficie de las células, y
son especialmente frecuentes en las infecciones crónicas o persistentes (VHB).
Además se pueden depositar en los riñones o en vasos sanguíneos donde provocan
respuestas inflamatorias que dañan los tejidos (Ej., glomerulonefritis).
b) LESIÓN DIRECTA DE LAS CÉLULAS
INFECTADAS por
acción de los LTc, K y NK que destruyen las células y los tejidos, como en la
hepatitis crónica activa.
c) APARICIÓN DE FENÓMENOS
AUTOINMUNE porque hay:
- Liberación de Ag secuestrados
como proteínas citoplasmáticas y nucleares.
- Desrrepresión de Ag existentes
durante el desarrollo (Ag embrionarios).
- Inhibición de células supresoras.
- Estimulación proliferativa de
células autorreactivas.
La
infección vírica puede ejercer varios efectos profundos sobre el SI como:
- Disminución de las reacciones de
hipersensibilidad retardada. Ej: la prueba de la tuberculina esta
disminuida en los enfermos de sarampión.
- Prolongación del rechazo a
aloinjertos por activación de los LTh.
- Disminución de la reactividad
linfocitaria “in vitro”.
- Aumento o disminución de la
producción de Ac.
- Supresión de la inducción de la
tolerancia.
- Destrucción de los LB (VEB) o LT
(sarampión).
- Infección y alteración de LTh
(HIV).
- Alteración del tránsito
linfocitario.
- Inducción de células supresoras.
INMUNIDAD
EN LAS VIROSIS
A todos los seres vivos pueden atacarlos
agentes causantes de enfermedades. Incluso las bacterias, tan pequeñas que un
millón de ellas cabrían en la cabeza de un alfiler, tienen sistemas de defensa
contra las infecciones por virus. Este tipo de protección se hace más
sofisticado conforme los organismos se hacen más complejos.
Los animales multicelulares tienen
células o tejidos que enfrentan exclusivamente la amenaza de infecciones.
Algunas de estas respuestas son inmediatas, de tal manera que un agente
infeccioso pueda contenerse rápidamente; otras son más lentas, pero también más
específicas para el agente infeccioso. De manera colectiva, a esta protección
se les conoce como sistema
inmunológico. El sistema inmunológico humano es esencial para
nuestra supervivencia en un mundo lleno de microbios potencialmente peligrosos,
y un deterioro grave, incluso de una rama de este sistema, puede hacernos
susceptibles a infecciones graves que ponen en peligro la vida
Inmunidad no específica (innata)
El sistema inmunológico humano tiene dos
niveles de inmunidad: específica y no específica. A través de la inmunidad no
específica, también llamada inmunidad innata, el cuerpo humano se protege en
contra de cuerpos extraños que percibe como nocivos. Se puede atacar a
microbios tan pequeños como los virus y las bacterias, al igual que a
organismos más grandes como los gusanos. Colectivamente, a estos organismos se
les llama patógenos cuando pueden provocar enfermedades en el huésped.
Todos los animales tienen defensas
inmunológicas innatas en contra de los patógenos comunes; las primeras líneas
de defensa incluyen barreras exteriores, como la piel y las membranas mucosas.
Cuando los patógenos penetran las barreras exteriores, por ejemplo, a través de
un corte en la piel, o cuando son inhalados y entran a los pulmones, pueden
provocar daños serios.
Algunos glóbulos blancos (fagocitos)
combaten los patógenos que logran atravesar las defensas exteriores; un
fagocito envuelve a un patógeno, lo absorbe y lo neutraliza.
Inmunidad específica
Aunque
los fagocitos saludables son vitales para la buena salud, no pueden enfrentar
ciertas amenazas infecciosas. La inmunidad específica es un complemento de la
función de los fagocitos y otros elementos del sistema inmunológico innato.
En
contraste con la inmunidad innata, la específica permite una respuesta dirigida
en contra de un patógeno concreto; solamente los vertebrados tienen respuestas
inmunológicas específicas.
Dos tipos
de glóbulos blancos, llamados linfocitos, son vitales para la respuesta
inmunológica específica. Los linfocitos se producen en la médula espinal, y
maduran para convertirse en uno de diversos subtipos, los dos más comunes son
las células T y las células B.
Un
antígeno es un cuerpo extraño que provoca una respuesta de las células T y B.
El cuerpo humano tiene células B y T específicas para millones de antígenos
diferentes. Por lo general, pensamos que los antígenos son parte de los
microbios, pero pueden estar presentes en otros ambientes; por ejemplo, si una
persona recibió una transfusión de sangre que no coincidía con su tipo de
sangre, podría activar reacciones de las células T y B.
Una
manera útil de imaginar las células B y T es la siguiente: las células B tienen
una propiedad esencial, pueden diferenciarse y madurar para convertirse en
células plasmáticas que producen una proteína, conocida como anticuerpo, que se
dirige específicamente a un antígeno en particular. No obstante, las células B
por sí solas no son muy buenas para producir anticuerpos, y dependen de que las
células T generen una señal para comenzar el proceso de maduración. Cuando una
célula B bien informada reconoce el antígeno contra el cual está codificado
para responder, se divide y produce muchas células plasmáticas; entonces éstas
secretan grandes cantidades de anticuerpos, que combaten a los antígenos
específicos que circulan en la sangre.
Las
células T se activan cuando un fagocito en particular, conocido como célula
presentadora de antígeno (APC, por sus siglas en inglés), muestra el antígeno
específico de la célula T, ésta combinada (en su mayoría humana, pero que
exhibe un antígeno para la célula T) es un activador de los diversos elementos
de la respuesta inmunológica determinada.
Un
subtipo de célula T, conocida como célula T colaboradora, realiza diversas
funciones. Las células T colaboradoras liberan sustancias químicas para:
- Ayudar a que las células B se activen y
dividan en células plasmáticas
- Llamar a los fagocitos para que destruyan los
microbios
- Activar las células T asesinas
Una vez
activadas, las células T asesinas reconocen las células infectadas del cuerpo y
las destruyen.
Las
células T reguladoras (también llamadas células T supresoras) ayudan a
controlar la respuesta inmunológica; reconocen cuando se ha contenido una
amenaza y envíen señales para detener el ataque.
INSTRUCCIONES: La siguiente herramienta de evaluación se basa en las competencias disciplinares(Académicas), que establece la DGB y el sistema nacional d bachillerato SNB.
1.- Elabora un glosario en orden alfabético
2.- Utiliza todas las palabras del contenido de este documento que tienen el color Azul
3.- Al termino de esta actividad contesta el siguiente, cuestionario.
¿que es la hiperirritabilidad retardada?
¿ donde se producen los linfocitos?
¿ Donde se centra el sistema inmunológico?
¿Como se neutraliza un patógeno?
¿Con que otro nombre se le conoce al sarampión?
4.- Debes contestar todas las preguntas , de manera ordenada ( pregunta y en seguida la respuesta).
5.- Ordena numéricamente las preguntas con sus respuestas.
6.- Envía al correo del docente profesamaniego@gmail.com isamaniego@cobaes.edu.mx
7.- fecha de entrega 28 de abril 2020.
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