¿Qué son y para qué sirven?
Qué son?
También llamadas antígenos febriles, son un conjunto de pruebas que sirven
para diagnosticar enfermedades que causan fiebre, como brucelosis (fiebre
ondulante, fiebre de Malta), fiebre tifoidea (Salmonella) y rickettsiosis (fiebre
Q, fiebre manchada de las montañas rocallosas). Padecimientos a los cuales
están expuestos tanto niños como adultos.
Cuando el cuerpo humano es invadido por agentes infecciosos, responde
produciendo anticuerpos (tipo especial de proteínas) contra ellos, los cuales
pueden ser observados en muestra de sangre del paciente y ser identificados de
acuerdo a cantidad y tipo de infección.
Las infecciones se suelen adquirir en áreas con mala higiene, como
zonas después de desastre o guerras, extrema pobreza y falta de servicios de
drenaje y agua potable, epidemia de piojos y garrapatas, entre otros. No
obstante, la presencia de estos agentes infecciosos también se da en zonas
urbanas donde se consumen alimentos preparados con poca higiene y al aire
libre.
Se
conocen
como reacciones febriles a
aquellas pruebas que se utilizan con el principal objetivo de diagnosticar
determinadas enfermedades como: fiebre tifoidea, brucelosis,
rickettsiosis… Así, los médicos hacen uso de los antígenos febriles para
detectar anticuerpos en el suero de los pacientes contra agentes infecciosos
que hayan invadido el organismo.
Así, el valor de los anticuerpos depende en
gran medida tanto del tipo como del curso de la propia enfermedad. Para que los
resultados obtenidos realmente tengan valor, se deben tomar dos muestras
separadas por un periodo de cuatro semanas; de este modo ambas pueden ser comparadas.
¿En qué consisten las
pruebas de reacciones febriles?
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Debido a que se trata de análisis
sanguíneo, se requiere muestra de sangre del paciente, la cual se extrae
pinchando alguna vena, que suele ser del brazo, con aguja anexa a un tubo de
ensaye.
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Personal profesional capacitado
utilizará material nuevo y estéril para este procedimiento a fin de evitar
infecciones y/o complicaciones.
·
De esta forma, una vez recolectada la
muestra se envía al laboratorio para detectar la presencia de anticuerpos o
"células de memoria", las cuales indican que el cuerpo ha estado en
contacto previamente con diferentes tipos de bacterias, o bien que el cuerpo ha
padecido ciertas enfermedades.
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El valor del anticuerpo depende del tipo
y curso de la enfermedad. Para que los resultados tengan un valor diagnóstico
la cantidad de ellos debe aumentar, por lo que se deben tomar 2 muestras
separadas por un periodo de 4 semanas para ser comparadas.
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El informe del resultado de la prueba se
hace tomando en consideración la dilución más alta que se observe en la
reacción positiva.